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Planificación5 min de lectura

Qué es el batch cooking y cómo empezar a cocinar para toda la semana

El batch cooking es cocinar en una sola sesión la base de las comidas de varios días y guardarla en raciones. Aquí tienes en qué se diferencia de cocinar a diario, qué platos aguantan bien, a quién le compensa y cómo empezar sin pasarte el domingo entero en la cocina.

Dibujo a lápiz de una olla humeante con una cuchara de palo, el menú de la semana en una hoja a su izquierda y cinco táperes etiquetados con raciones apilados a su derecha.

El batch cooking (cocinar en lote) consiste en dedicar una sola sesión, casi siempre el fin de semana, a cocinar varios platos o sus bases para comer de ellos durante los días siguientes. Se reparten en raciones: la nevera guarda las de los primeros días y el congelador, las del resto. Entre semana solo queda calentar, montar o rematar algo rápido.

No se trata de comer lo mismo cinco días seguidos ni de pasar el domingo entero entre cazuelas. Se trata de cambiar muchos ratos de cocina con prisa por uno largo y tranquilo, y de llegar a casa el miércoles sabiendo que la cena ya existe.

Batch cooking o cocinar cada día: en qué se diferencian

Las dos formas de organizar la cocina de la semana.

Cocinar cada día Batch cooking
Cuándo se cocina Un rato cada día, a menudo con prisa Una sesión larga a la semana y algún remate rápido
Qué se decide Qué hay de cena, cada tarde El menú de la semana, una sola vez
La compra Varias visitas, a veces sin lista Una compra grande a partir del plan
Los platos Recién hechos, más variedad de un día a otro Guisos, cremas y bases que aguantan bien
Fregar Todos los días Una fregada grande y poca entre semana
El riesgo Acabar pidiendo comida o cenando lo de siempre Cansarse de los mismos táperes si no se varía

No es todo o nada. Mucha gente cocina en lote las bases que más tardan (las legumbres, el horno, el sofrito) y hace en el momento lo que pide estar recién hecho, como un pescado a la plancha o una tortilla.

Qué cocinar en batch cooking (y qué no)

Lo que mejor funciona es lo que tarda en hacerse y aguanta, o incluso mejora, de un día para otro:

  • Legumbres y guisos: lentejas con verduras, garbanzos con espinacas, un cocido. La propia AESAN aconseja cocinar legumbres en grandes cantidades y congelarlas, y recomienda tomarlas al menos cuatro veces por semana.
  • Cremas y caldos: crema de calabacín o de calabaza, un caldo que luego sirve de base para otras cosas.
  • Salsas y bases: sofrito, tomate casero, boloñesa.
  • Proteínas cocinadas: pollo asado para desmenuzar, albóndigas en salsa, un redondo en su jugo.
  • Verduras listas: asadas al horno, o lavadas y cortadas para saltear en cinco minutos.

Lo que pierde con los días: los fritos y rebozados, que se ablandan; las ensaladas ya aliñadas; las patatas que vayan a congelarse, que cambian de textura; y la mayonesa casera, que se hace en el momento.

A quién le compensa

  • Casas donde entre semana nadie tiene tiempo, o llega tarde y con hambre.
  • Quien se lleva táper al trabajo y está harto de improvisarlo la noche antes.
  • Familias con horarios distintos: cada uno calienta su ración cuando llega.
  • Quien quiere comer más legumbre y verdura y menos precocinado.

Compensa menos si disfrutas cocinando cada día, si vuestros planes cambian a menudo o si la nevera y el congelador ya van llenos, porque la logística de los táperes acaba siendo un problema propio.

Cómo empezar: primero el menú, luego la sesión

  1. Planifica la semana antes de encender el fuego. Decide qué comidas vais a hacer en casa y qué plato va en cada una. Si nunca lo has hecho, la guía para planificar el menú semanal en familia lo explica paso a paso.
  2. Elige dos o tres preparaciones, no siete. La primera sesión tiene que salir bien, no abarcarlo todo.
  3. Haz una sola compra a partir del plan, con lo que lleva cada plato.
  4. Ordena la sesión por tiempos: primero lo que más tarda (la olla de legumbres, el horno) y, mientras, cortas y preparas lo demás.
  5. Reparte en raciones y decide en ese momento qué va a la nevera y qué al congelador.

Un ejemplo: el domingo, lentejas con verduras, crema de calabacín y un pollo asado. El lunes coméis lentejas y crema de la nevera, y el pollo desmenuzado se convierte en unas fajitas. Todo lo demás va directo al congelador el mismo domingo, y cada ración pasa a la nevera la noche antes.

Cómo conservar lo que cocinas

Cocinar para varios días solo es buena idea si se conserva bien. Estas pautas reúnen la guía de la AESAN «De tu cocina a la oficina» y la de la agencia británica de seguridad alimentaria sobre cómo refrigerar, congelar y descongelar; donde difieren, va la más estricta:

  • No dejes la comida cocinada más de 2 horas fuera de la nevera, o más de una hora si hace más de 30 ºC. No la metas caliente.
  • Divide en raciones: se enfrían antes y se manipulan menos.
  • Usa recipientes cerrados, separados de los alimentos crudos.
  • Come las sobras en 48 horas o congélalas.
  • Nevera entre 0 y 5 ºC y congelador por debajo de −18 ºC, donde los alimentos se conservan varios meses.
  • Descongela dentro de la nevera y consume lo descongelado en 24 horas.
  • Al recalentar, supera los 75 ºC.

En la práctica: lo que no vayáis a comer en dos días se congela el mismo domingo, con una etiqueta y la fecha.

Cocinar una vez, decidir una vez

El batch cooking no va de cocinar más, sino de decidir antes. La sesión del domingo es la parte visible; lo que de verdad ahorra tiempo es haber elegido el menú de la semana, porque sin él la olla grande acaba siendo una olla de lentejas que nadie había pedido para el viernes.

Batch cooking con Wenu

Wenu no cocina por ti ni sabe qué hay en tu congelador: se ocupa del paso anterior, el menú. En el calendario puedes poner el mismo plato en varias comidas, las lentejas del lunes y las del martes, y marcar con «Comemos fuera» o «Improvisar» los huecos que no salen de la sesión. Tus Recetas guardan los platos con sus ingredientes, y puedes ordenarlas por los que hace más tiempo que no planificáis para no repetir siempre los mismos guisos. En Libre, la lista de la compra la escribes tú.

Con Pro, la lista de la compra se llena sola con los ingredientes de lo planificado, y todos en casa ven el mismo menú al momento, así que quien llega primero sabe qué táper calentar.

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