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Cómo hacer la lista de la compra semanal a partir del menú
La lista de la compra semanal sale del menú, no de la memoria frente al súper. Repasa cada plato, quita lo que ya hay en casa y lo que siempre tenéis, ordena el resto por secciones y haz una sola compra. Este es el método paso a paso, con un ejemplo y lo que conviene dejar fuera.

Para hacer la lista de la compra semanal, parte del menú ya cerrado: repasa cada plato y apunta sus ingredientes, junta los repetidos, tacha lo que ya hay en la nevera, el congelador y la despensa, aparta lo básico que siempre tenéis y ordena el resto por secciones del súper. Con eso basta un solo viaje. Nuestra recomendación es hacerla en el mismo sitio donde vive el menú: con Wenu Pro, la lista se llena sola con los ingredientes de lo que planificáis.
El método funciona igual con papel y bolígrafo. Lo que cambia es quién hace el trabajo pesado: copiar ingredientes plato a plato es la parte más tediosa, y la única que una app puede hacer por ti. Saber qué hay en casa y qué os hace falta de verdad sigue siendo cosa vuestra.
A mano o con una app: qué cambia
Tres formas de sacar la lista del menú.
| Cómo | Qué haces tú | Qué se hace solo | Para quién |
|---|---|---|---|
| Papel o nota del móvil | Todo: copiar, juntar, tachar y ordenar | Nada | Semanas cortas o pocos platos |
| Hoja de cálculo | Mantener cada plato con sus ingredientes | Copiar si montas las fórmulas | Quien ya vive en hojas de cálculo |
| App de planificación | Revisar qué hay en casa y lo básico | Pasar los ingredientes del menú a la lista | Casas que planifican entre varios |
Paso 1: cierra el menú antes de abrir la lista
La lista sale del menú, así que primero hay que tenerlo. No hace falta que sea perfecto, pero sí que cada comida que vais a hacer en casa tenga un plato y que las demás estén marcadas («Comemos fuera», «Improvisar»). Si aún no lo hacéis, empieza por la guía para planificar el menú semanal en familia. Una lista hecha antes que el menú es una lista de deseos.
Paso 2: repasa plato por plato y apunta sus ingredientes
Recorre la semana en orden y escribe todo lo que lleva cada plato, sin pensar todavía en qué hay en casa. Si apuntas «lentejas» y no «lentejas, zanahoria, cebolla, chorizo», la zanahoria aparece el miércoles por la noche, cuando ya no hay remedio. Este es el paso que más se salta y el que más viajes extra provoca.
Paso 3: junta lo repetido y piensa en cantidades
La cebolla sale en la tortilla, en las lentejas y en el sofrito de los macarrones: en la lista va una vez, con la cantidad de las tres. Fíjate también en lo que se compra en formatos grandes, como la nata o el perejil, y busca otro plato de la semana que use lo que sobre.
Paso 4: mira qué hay en casa y táchalo
Ahora sí: abre la nevera, el congelador y la despensa con la lista en la mano y tacha lo que ya tenéis. Aprovecha para ver qué hay que gastar pronto y si cabe en el congelador lo que vas a comprar. La AESAN aconseja planificar los menús semanales y organizar la compra, la conservación y el aprovechamiento de los alimentos para tirar lo menos posible.
Paso 5: aparta lo básico que siempre hay
Aceite, sal, ajo, arroz, pimentón: lo que no falta nunca no debería aparecer cada semana en la lista. Haz una lista corta de básicos aparte y revísala de un vistazo antes de salir. Si algo se acaba, entra en la lista de esa semana como cualquier otro producto.
Paso 6: ordena la lista por secciones del súper
Una lista en el orden de los platos te hace cruzar el súper cuatro veces. Agrupa por secciones (fruta y verdura, carne y pescado, lácteos y huevos, despensa, congelados) y, si vais siempre a la misma tienda, en el orden en que la recorréis. Deja los congelados y los refrigerados para el final: la AESAN recomienda la nevera entre 0 y 5 ºC y el congelador por debajo de −18 ºC, y el paseo por la tienda no ayuda.
Paso 7: una sola compra para toda la semana
El objetivo es un viaje. Lo más perecedero, como el pescado fresco, va en los primeros días del menú; lo que aguanta, al final de la semana. Si una semana necesitáis dos compras, que sea porque lo decidís, no porque faltó la zanahoria.
Paso 8: compártela y tacha mientras compras
La lista tiene que estar donde la vea quien vaya a comprar, y a ser posible donde cualquiera pueda añadir lo que se acaba. Mientras compras, tacha. Así sabes qué falta sin releerla entera en cada pasillo.
Un ejemplo: cinco cenas convertidas en lista
Tortilla de patata, merluza con verduras, lentejas, pollo al horno con patatas y macarrones con tomate. En casa ya hay huevos, macarrones y lentejas.
Cinco cenas de la semana, ordenadas por secciones del súper.
| Sección | Qué comprar | Para qué platos |
|---|---|---|
| Fruta y verdura | Patatas, cebollas, calabacín, pimiento rojo, zanahorias | Tortilla, pollo, merluza, lentejas |
| Pescado y carne | Merluza, muslos de pollo, chorizo | Merluza, pollo, lentejas |
| Despensa | Tomate triturado | Macarrones |
| Lácteos | Queso rallado | Macarrones |
| Siempre hay (no se compra) | Aceite, sal, ajo, pimentón | Casi todos |
Diez productos en cuatro secciones, en lugar de los veintitantos ingredientes que salen al copiar cinco recetas. La diferencia es lo que ya había en casa y lo que siempre tenéis.
Qué conviene dejar fuera
- Lo que «puede hacer falta». Si no está en el menú ni se ha acabado, no entra.
- Los básicos cada semana. Repetirlos solo esconde lo importante entre la sal y el aceite.
- Las comidas fuera. Los huecos marcados no llevan ingredientes.
- Las ofertas que no encajan en ningún plato. Un tres por dos de algo que nadie va a cocinar es comida para tirar dentro de dos semanas.
Lista de revisión antes de salir a comprar
- Cada plato del menú tiene sus ingredientes en la lista.
- Lo repetido aparece una sola vez, con la cantidad total.
- Has tachado lo que ya hay en la nevera, el congelador y la despensa.
- Has revisado la lista de básicos.
- La lista está ordenada por secciones.
- Quien va a comprar puede verla.
La lista es el menú, visto desde el súper
Una buena lista de la compra no es la más larga ni la más completa. Es la que contiene justo lo que necesitan los platos que vais a cocinar, en el orden en que vas a encontrarlo. Si el menú está decidido, la lista es solo traducirlo.
Hacerla con Wenu
Wenu guarda en Recetas los platos que cocináis con sus ingredientes, y el calendario tiene el desayuno, la comida y la cena de cada día. Con Libre, la lista de la compra se escribe a mano: vive junto al menú y la vas tachando en la tienda, pero los pasos 2 y 3 son cosa tuya.
Con Pro, la lista se llena sola con los ingredientes de lo que planificáis a partir de hoy, cada uno una vez, con el plato y el día en que hace falta, separados en «Próximos 7 días» y «Más adelante». Si un plato planificado no tiene ingredientes, la lista te avisa y te ofrece «Añadirlos». Al marcar algo que ya teníais puedes pasarlo a «Siempre hay», y deja de aparecer. Todos en casa ven la misma lista y pueden añadir cosas a mano y tacharlas; «Compartir lista» envía o copia como texto lo que queda por comprar, y el correo semanal del menú la incluye.
Lo que Wenu no hace: no sabe qué hay en vuestra nevera, no ordena por secciones del súper, no calcula cantidades ni sigue los precios. El paso 4 y el 6 siguen siendo tuyos. Si vienes de Mealime, que ordenaba la lista por categorías y cierra el 21 de octubre de 2026, mira cómo se compara Wenu con Mealime.


